Un packaging de diseño especial

Una de las cosas más importantes que me dio estudiar arquitectura, fueron los amigos que he ganado durante la misma. Como solo he estudiado esta carrera, no sé si es más o menos dura que otras, pero lo que si se es que es diferente. La variedad y cantidad de trabajos en grupo, dan lugar a conflictos, pero sobre todo a la unión de lazos y amistades muy duraderas.

Por eso, no me pudo dar más ilusión cuando mi querido amigo @Sr_Serrano, me encargo el packaging de su proyecto fin de carrera. En Sevilla (no sé si en otros lugares también), el proyecto no se expone sino que se entrega y luego en la intimidad del despacho, cada uno de los profesores lo van valorando. Así, Alfonso, vino a mí, pues quería que el “envoltorio” de su proyecto no fuese la típica carpeta de agujeros, sino algo más especial y que (claro) llamara más la atención. La entrega debía contener dos paquetes separados entre sí, uno contenedor de los planos y otro de la memoria.

Había varias cosas que tenia claras a la hora del diseño del packaging, la primera es que el color debía estar presente en el mismo. El proyecto (sin entrar en demasiados detalles) es una guardería pequeñita pero en la que el color tenía gran peso, pensando en que a los niños el color les llama mucho su atención, intentó que estuviera presente en todo el proyecto. Se eligieron varios colores, dependiendo de cada uno de los apartados del mismo.

La segunda, que la caja que ocultara los planos, debía de ser ante todo funcional por lo que debía tener una fácil apertura para el  almacenamiento de los mismos, y poder así evitar que sufrieran algún daño. Así mismo, el envoltorio de la memoria debía de ser igualmente cómodo y útil y aunque no se usara el mismo material para ambos sí que tuvieran un nexo común, que unificara el proyecto.

Así comenzare mostrándoos la caja de los planos. Aprovechando la temática del proyecto, quería que la caja fuese algo sencilla y a la vez divertida (sin rallar en lo cursi) y que la elección de los materiales ayudara a esa decisión. De esta manera se decidió hacer con madera y la tela. El primero por su versatilidad y ligereza, (era una madera contrachapada) en la que podríamos rallar el nombre y dar un toque de elegancia.  De hecho en ese grabado, además del cajetín del nombre, me parecía interesante que apareciera un esquema de la planta, para que el packaging no quitara importancia al proyecto y este fuera un anunciador de lo que protege.

Por otra parte, al hacer un espacio contenedor de los planos, necesitaba algo que lo cubriera y que mejor que una tela, que al ser flexible no molestaría a la hora de abrir y cerrar el mismo. El color escogido fue el rojo, pues entre los que tenia, entiendo que muestra a la vez fuerza y diversión.

Así, a la hora de definir el envoltorio de la memoria, partiendo de que para los planos había usado la madera y la tela, y que quería mantener un nexo común, deseche la madera por lo pesado y dificultoso (en este caso) de la adaptación del mismo determinando así, que ya que la memoria estaba impresa encolada y que la portada no merecía esta cubierta, el envoltorio solo sería un recubrimiento que parcial, una coas muy sutil, que hiciera las veces de contenedor, pero que dejase ver lo que guardaba.

Se intentó crear un envoltorio que aun llamando la atención por su originalidad y distinción de las demás carpetas no le restara importancia a lo realmente importante, el proyecto fin de carrera.

Espero que os guste porque mi cliente quedó encantado!! Mucha suerte querido @Sr_Serrano.

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